Cómo empezó todo
Esta bonita pareja la conocí en una feria de bodas.
Vinieron el sábado por la tarde y recorrieron todos los stands con calma. En algunos se paraban más, y uno de ellos fue el mío. Les dejé ver y tocar todo lo que quisieran, hablamos sobre lo que buscaban y me dio la sensación de que mi trabajo les había gustado.
Siguieron su camino… y ahí quedó ese primer encuentro.
La segunda visita que lo cambió todo
Al día siguiente, la feria continuaba con nuevos visitantes. Pero a última hora de la tarde, vi unas caras que me resultaban familiares. Eran ellos.
Xiana y David habían vuelto. Pero esta vez no estaban paseando sin más: iban directos a algunos puestos muy concretos. Y volvieron al mío.
Querían volver a ver mis trabajos, entender mejor cómo trabajo y, sobre todo, confirmar algo importante: que buscaban unas invitaciones que hablaran de ellos, de su historia. Y esta vez sí, venían a pedirme presupuesto.
Una boda inspirada en su historia
Como acaba el resultado ya lo has visto… pero lo que no sabes es de dónde partimos.
Esta pareja se conoció en un festival, concretamente en PortAmérica. Y lo tenían claro: querían que su boda girara en torno a eso. Así que decidimos transformar su invitación en una entrada de festival, donde los protagonistas del cartel eran ellos.
Además, querían crear un logo con sus iniciales —XD—. Les hacía gracia ese guiño, así que lo llevamos a un terreno más cuidado, más de boda, pero sin perder ese punto divertido.
Todo empezaba a tomar forma con una idea clara: un ambiente festivo, desenfadado y completamente suyo.

El proceso creativo: de su historia al diseño
El primer paso fue crear la ilustración de la pareja, que sería el centro de todo el diseño. De entre varias fotos que me enviaron, elegí la que mejor encajaba con la idea. A partir de ahí, todo empezó a construirse alrededor.
Quisimos contar parte de su historia a través del diseño, incluyendo un mapa que conectaba dos puntos clave: PortAmérica y el altar. El inicio y el destino. Y, como buena entrada de festival, no podían faltar los detalles: aforo limitado, entrada VIP, barra libre, código QR con la ubicación… Todo pensado para que la experiencia empezara desde el momento de recibir la invitación.

El diseño de la carpetilla
Después tocaba diseñar la carpetilla que contendría la invitación.
Aquí lo tuvimos claro: tenía que acompañar, no competir. Lo importante estaba dentro. Por eso optamos por algo sencillo, con una ilustración de escenario y una frase directa que lo decía todo:
“¡Nos casamos!”

El logo: un guiño convertido en identidad
Y el logo… una parte clave de todo el diseño.

No quería que se viera como un emoji sin más, pero tampoco perder ese guiño que lo hacía especial. Por eso trabajé con una mancha de pintura amarilla, más orgánica y menos perfecta.
La tipografía también fue muy pensada: una base clásica, pero con un acabado manual, con pequeños trazos imperfectos. Porque si era demasiado manual, se perdía la lectura del XD. Y si era demasiado limpia, perdía personalidad. Este equilibrio era justo lo que la pareja buscaba.
De las invitaciones… a toda una boda personalizada
Y cuando parecía que el proyecto terminaba ahí… vino la sorpresa.
Tiempo después de entregar las invitaciones, volvieron a escribirme. Querían dar un paso más: zapatillas personalizadas y toda la papelería de la boda siguiendo la misma línea. Lo que empezó como una invitación, se convirtió en una boda completamente diseñada al detalle.

Las zapatillas: una historia que continúa
Para las zapatillas, teníamos claro que debían incluir su esencia: el logo, sus nombres, la fecha… y una frase. Costó decidirla, pero cuando dimos con ella, encajó perfectamente:
“Andábamos sin buscarnos… sabiendo que andábamos para encontrarnos.”


La papelería del gran día
Y en la papelería del gran día, todo siguió el mismo hilo: el logo, los elementos gráficos y la ornamentación floral de la invitación. Todo conectado. Todo con sentido.
Lo que empezó como una idea, terminó siendo una boda completamente personalizada.
Cuando cada detalle cuenta
Porque al final no se trata solo de diseñar algo bonito. Se trata de contar una historia. De hacer que cada detalle tenga un porqué. Y de crear algo que sea realmente vuestro.
¿Quieres una boda así?
Si tú también quieres una boda completamente personalizada, donde cada detalle hable de vosotros, puedes escribirme aquí:
Y si quieres algo más de inspiración, puedes visitar mi portfolio aquí, o visitar mi Instagram aquí:

